El punto de partida
El fundador de una empresa distribuidora con 22 años de operación quería transferir la empresa a su hijo, quien ya trabajaba en ella. No había un precio claro, los contratos con proveedores estaban en nombre personal del fundador y los estados financieros de los últimos tres años no habían sido auditados.
Lo que hicimos
El trabajo de seis meses incluyó una valoración con tres métodos, la reestructuración de los contratos con proveedores para que pasaran a nombre de la empresa, la identificación de dos pasivos contingentes que no aparecían en los balances, y la preparación de un memorando de información para el proceso de diligencia que el hijo quería hacer formalmente.
El resultado
La transferencia se completó con un precio acordado entre las partes que todas las partes consideran defendible. Los dos pasivos contingentes identificados se resolvieron antes del cierre. El hijo heredó una empresa con registros ordenados, contratos en nombre de la persona jurídica y un valor documentado.